lunes, 24 de mayo de 2010

Como ser Un emprendedor exitoso

Entrevista realizada a a Susana Malcorra(Argentina). Mujer emprendedora (hoy dia esta laborando con las Naciones Unidas, en un proyecto contra el hambre en el mundo).

Un emprendedor Es aquél que tiene capacidad de transformación y cambio. Eso es un emprendedor. Y me parece que esto aplica no solamente a aquellos perfiles que son capaces de generar una empresa nueva, sino a aquellos que son capaces de aplicar transformaciones en la cual están. Evidentemente el emprendedor requiere de una gran fuerza propia, una energía interna que lo movilice más allá del marco de referencia. Típicamente el emprendedor es alguien que va a demoler marcos de referencia; entonces necesita ser su propio marco de referencia, reinventarse permanentemente para poder reinventar lo que esté haciendo. Eso me parece que son las grandes características de un emprendedor, y siempre hago esta observación para que no se crea que el emprendedor es exclusivamente aquel que tiene un nuevo emprendimiento propio, una nueva empresa, sino que es todo aquel que hace que... que toma la iniciativa de la transformación en el propio lugar donde esté.

El emprendedor, ¿es emprendedor, o está emprendedor?
A mí me parece que decir que se es emprendedor es muy limitante, porque entonces si alguien... pareciera como que no tuvo las características de nacimiento, si no le vino dado, no tiene ninguna chance. Obviamente un emprendedor está muy ligado a esa energía interna propia, a su propia capacidad de moverse, que son características naturales de la persona. Pero también mucho de eso se puede desarrollar, si uno está en un ambiente adecuado, a través del aprendizaje, del mentoring, a través del aprender de... ver al otro y asimilar lo que el otro hace... Entonces, me parece que es más rico decir que se “está” que que se “es”, Y me parece que es más inclusivo porque entonces alguien que de repente no tiene todas las virtudes o todas las características propias del emprendedor de movida, tiene oportunidad de asimilarlas si se asocia a un grupo que le ayude a progresar en el sentido correcto. Así que yo me inclino más por la segunda.

La influencia del entrepreneur en la sociedad
Yo creo que nuestro país necesita de los emprendedores de manera significativa. Es decir, después de la crisis que tuvo la Argentina, después del saldo que la crisis dejó (sobre todo de exclusión, de gente sin trabajo) se necesita factores de multiplicación, de aceleración, que posibiliten que la gente tenga de nuevo oportunidades. Y me parece que para que esto ocurra, el nuevo proceso de inclusión va a ser muy dependiente de que haya muchos emprendedores generando ideas nuevas, proyectos concretos que den espacio de trabajo. Entonces, nuestro país, sin duda, para salir de la crisis necesita que haya muchos emprendimientos.

La Argentina y sus condiciones para el desarrollo emprendedor
Yo no estoy tan segura de que todavía estén las condiciones dadas, porque los emprendedores, de alguna manera, son como las células que se multiplican, que si están en un ambiente químico inadecuado se mueren, en lugar de multiplicarse. Entonces, me parece que todavía falta generar un espacio de estabilidad y un marco de referencia estable. Los emprendimientos tienen una alta rotación y un proceso inicial muy violento que hace que muchos no prevalezcan o mueran tempranamente... Todavía falta que se genere un espacio más favorable. Me parece que hay cuestiones de financiamiento, por ejemplo, que son importantes para un emprendedor, y eso es una tarea todavía pendiente en la Argentina. Entonces, creo que hay que trabajar mucho en alentar y crear las condiciones del contorno para que los emprendimientos no tengan más tasa de mortalidad temprana por factores externos adicionales.
La medición del éxito
Yo creo que las características del emprendedor, en abstracto, son similares, no así los móviles y los objetivos. Es decir... la medición del éxito es distinta. Me parece importantísimo tener en claro cuáles son los factores para tener un parámetro de comparación. Es evidente que en el sector privado, el resultado final de la compañía, es factor de éxito importante, pero en el tercer sector es totalmente distinto. Por ejemplo: si hablas de llegar con la comida, cuánta gente has alimentado con el presupuesto que tenías y cuánto más lo has hecho al año siguiente con el mismo monto, en definitiva si pudiste hacer el circuito más eficiente... Pero la actitud del emprendedor, yo no creo que sea esencialmente distinta, por eso en estos casos es muy importante, definir los objetivos y la manera como se van a medir.

Principales características del emprendedor

En esencia, el emprendedor es aquel, que busca el cambio permanente. Pero no el cambio por si mismo, sino para transformar y producir nuevos resultados y esto aplica para cualquier sector. En el sector público obviamente, hay un modelo de burocracia que uno podría pensar que limita las posibilidades. Pero siempre existe la chance. Lo que hay que definir es qué y cómo encararlo, los resultados que se esperan, hacia dónde apunta y cuáles van a ser los elementos de medición para saber si lograste lo que te proponías.

Aciertos y desaciertos propios a lo largo de la carrera emprendedora
Fueron muchos, pero creo que lo más importante, y que no siempre manejé bien es la velocidad del cambio. Es decir, yo soy una obsesiva de la superación y la mejora continua. Pero uno tiene que reconocer muy bien que cuando se es responsable de una organización se tiene en las manos la posibilidad de moldearla, pero debes dejar un cierto tiempo para que se asiente la modificación. Entonces, necesitás entender cuál es el tiempo para procesar las cosas, y digerirlas adecuadamente. Hubo momentos en los cuales aceleré demasiado los cambios, o no dejé decantar los procesos lo suficiente. Esa podría ser una autocrítica pero creo que fui mejorando con el tiempo. Por otro lado una herramienta que siempre tuve muy en cuenta y considero muy importante es la comunicación en la organización. Y eso es algo que siento como un logro.

El rol de la familia, los amigos, los mentores
Yo creo que tienen importancia en las personas. Te puedo hablar de mi experiencia personal. Yo no podría ser lo que soy, profesionalmente ni como persona, si no tuviera la pareja que tengo. Claramente es el team básico, sobre todo siendo mujer. Quizás vale lo mismo para los hombres (aunque lo admiten menos), pero el team básico es esencial porque eso es lo que posibilita el desarrollo, la dedicación del tiempo y el manejo de las prioridades. Siempre es bueno tener alguien que te apoye y que te guíe, sobre todo en las etapas iniciales. Puntualmente, yo creo que es importante tener alguien con quien pensar en voz alta. Hay lugares donde no somos totalmente abiertos, dentro de una corporación o dentro del ámbito de los negocios. Entonces, poder tener alguien con quien pensar en voz alta en la etapa más básica de tu proceso de decisión y de maduración de un proyecto, sirve mucho. No sé si eso significa mentoring, no estoy segura de calificarlo como tal, pero a mí me parece que es muy importante para la gente nueva. Y yo trato, en la medida de lo posible, cuando detecto alguien que tiene potencial, ganas, empuje y que tiene fuerza, darle un poco de mi experiencia para ayudarlo.

Consejos para nuevos emprendedores
Yo creo que la primera cosa es tener constancia. Normalmente se asocia la palabra emprendedor con mucha creatividad, fuerza puntual, mucha energía lanzada, pero detrás de eso tiene que venir la perseverancia del trabajo. Creo que es una combinación de factores y de trabajo diario.

No son todos momentos continuos de júbilo creativo, hay que trabajar mucho, hay que construir relaciones, la interdependencia con los demás es muy importante. Entonces hay que saber construir las relaciones y transmitir el objetivo principal para ayudar a que todos puedan compartir esa visión y llegar algún punto en conjunto. Estas son las cosas que yo les diría.

jueves, 13 de mayo de 2010

Derechos de la mujer en el siglo XXI

Todos y todas sabemos que hace años que se abordan toda clase de medidas para aumentar la integración social de la mujer, me refiero hoy a la Cumbre de Niza, por ser ésta la reunión más reciente habida antes de empezar el nuevo siglo. De ella ha surgido toda suerte de opiniones. Algunas personas, nos hablan de precariedad y de exclusión, indicando que sin una justa redistribución de las riquezas, no habrá respeto por la recién aprobada Carta de Derechos Fundamentales. Otras, más optimistas, insisten en que, pese a quien pese, Niza en su conjunto ha significado un avance.

Más allá de quedarnos a caballo entre ambas posiciones, desde el punto de vista de las políticas de fomento de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, el documento resultante de Niza ha introducido algunas mejoras. Pero no todas las que son deseables.


Podríamos decir que tras el impulso adquirido con la celebración de la Conferencia de Gobiernos de Niza, se deba mantener abierta la caja de Pandora de todos los problemas que afectan a la ocupación femenina y por extensión al casi nulo crecimiento de nuestra demografía. De no ser así, sólo nos quedaríamos en la superficie de estos asuntos estructurales.

Por ello, interesa a todos seguir insistiendo de manera decidida en el fomento de la igualdad de oportunidades para las mujeres. Y eso pasa, también, por una adecuada confección de las políticas familiares. Hablar de igualdad entre hombres y mujeres implica entrar en el (hasta ahora) resbaladizo tema de combinar eficazmente el fomento de la natalidad con el fomento de la ocupación femenina, remunerada.

Las ayudas directas a las familias por parte del Estado se ciñen al pago del salario de la mujer durante su permiso maternal y al pago de las cotizaciones sociales de la persona que deba substituirla en el trabajo durante ese período. Aunque se vaya avanzando lentamente en este tipo de exenciones para las empresas, esa única dirección no anula los efectos de la baja contratación femenina.


El Estado aporta, tal como hemos visto, algunas (y escasas) ayudas directas. Y en cuanto a las ayudas indirectas o en forma de deducciones fiscales, hay mucho por andar aún.

Esta necesidad se ve reforzada, además, por otro dato preocupante. Se trata de la discriminación salarial que sufren las mujeres por realizar un trabajo de igual valor que los hombres. No es pesimismo, pero mientras ese atentado a la igualdad de derechos persista, seguirá considerándose que el trabajo femenino es mano de obra barata. Y consecuentemente, seguirá considerándose que la mujer sólo sirve de complemento al mantenimiento de la familia. Para eliminar esta injusticia toda la sociedad debe mostrar disposición en asumir el costo de tal desequilibrio.

Lo que está claro es que la fórmula no puede ser por más tiempo la que ha sido hasta hoy. Ante la inminente reforma laboral que el actual Gobierno pretende impulsar, no puede haber más titubeos. Es decir, patronales, sindicatos, sociedad civil y gobiernos no han de ceder en la defensa de los derechos de las mujeres, de los derechos humanos. De lo contrario, la reciente Carta de Derechos Humanos nacida en Niza, podría acabar siendo papel mojado.