sábado, 21 de agosto de 2010

La inteligencia emocional y su importancia en el mundo empresarial

Los equipos de trabajo, para ser más eficientes, eficaces, productivos y competitivos, necesitan estar dirigidos inteligentemente.

Un equipo competitivo está liderado por un profesional inteligente, que dirige las acciones de los miembros del equipo pensando y sintiendo.

Tenemos muy claro, y asimilado, que la inteligencia cognitiva, asociada únicamente a la razón, bajo cuyas órdenes está la lógica, la reflexión, y la acumulación de datos, es necesaria para llevar a cabo un proyecto con un equipo de personas. Lo que no tenemos tan claro es que las emociones (las nuestras y las de los demás) bien gestionadas, puedan ayudar a un directivo a ser más productivo, más rentable en su gestión organizacional.

A la capacidad para conocer y controlar las emociones (propias y ajenas), se la denomina INTELIGENCIA EMOCIONAL.

La gestión adecuada de las emociones, potenciando las positivas: alegría, esperanza, amor, compasión, y disminuyendo las negativas: ira, miedo, tristeza, culpa; es requisito sine qua non para garantizar el éxito de una dirección excelente.

Vivimos inmersos en el cambio continuo, en la incertidumbre, donde las emociones están ocupando el protagonismo que lógicamente les corresponde.

Para dirigir con inteligencia emocional debemos profundizar y conocer cuales son las competencias de este tipo de inteligencia:

1. El conocimiento de las propias emociones (Autoconsciencia).

El conocimiento de unos mismo, nuestros defectos y cualidades.
La capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento que aparece.
La capacidad de autoevaluarse uno mismo de forma objetiva y realista.
2. La capacidad para controlar las emociones (Autocontrol).

El autocontrol emocional es el dominio que ejerce la persona sobre sus reacciones y la expresión de sus emociones.
3. La capacidad de motivarse uno mismo (Automotivación).

El control de la vida emocional y su subordinación a una meta, puede ser esencial para mantener la motivación.
4. El reconocimiento de las emociones ajenas.

La empatía, es sentir lo que está sintiendo el otro para comprender mejor sus sentimientos.
5. El control de las relaciones (Habilidades sociales).

Utilización adecuada de la comunicación.
Relacionarse adecuadamente con las emociones ajenas.


Continuando con la profundización y el conocimiento de la inteligencia emocional debemos conocer cuáles son sus habilidades básicas:

1. Organización de grupos. Coordinar y movilizar los esfuerzos de un grupo de personas.
2. Negociar soluciones. Prevenir conflictos y solucionar los existentes.
3. Conexiones personales. Asentada en la empatía, básica para el trabajo en equipo.
4. Análisis social. Intuir los sentimientos, los motivos, y los intereses de las personas.

Usted puede preguntarse: ¿Para qué sirve la inteligencia emocional? ¿Qué rendimiento puedo obtener de este tipo de inteligencia? Entre los beneficios debemos mencionar:

A) La confianza en uno mismo, y la capacidad de alentar el desarrollo de los demás.
B) La capacidad para liderar equipos
C) La adaptabilidad
D) La motivación de logro

Todos estos beneficios podemos resumirlos diciendo que la gestión de las emociones nos ayuda a ser más eficientes, y a desarrollarnos profesionalmente.

En el mundo de la empresa es muy importante optimizar los recursos: materiales y humanos. Para optimizar estos recursos, no solo hay que prestar atención al balance y a los activos tangibles. Los activos intangibles: las expectativas, los valores, las soluciones, los sentimientos; marcan la diferencia de una empresa normal a una empresa excelente.

Los responsables de valorar y potenciar los activos (tangibles e intangibles): Directores, gerentes, jefes de distintas áreas, tienen que liderar a sus equipos con un estilo de LIDERAZGO EMOCIONAL para optimizar el rendimiento del capital humano.

El líder emocional:

1. Crea futuro: apuesta por las ideas que se transforman en hechos.
2. Aprovecha el tiempo: lo gestiona eficazmente. Piensa que el mejor tiempo es el que dedica a las personas.
3. Sabe convencer (Persuadir). Se apoya en un convencimiento propio. Trata de influir en los demás de manera positiva.
4. Trabaja en equipo.
5. Escucha a sus colaboradores. Conoce las necesidades de la gente.
6. Sabe relacionarse.
7. Se adapta a su entorno.
8. Es sensible. Con equilibrio emocional: MENTE Y CORAZÓN.

sábado, 7 de agosto de 2010

Violencia sexual, erotismo y pornografía. Autor: Rafael Navarro-Valls

Mujeres a tomar consciencia de nuestro valor ante una sociedad pervertida.
Revisando encontre esta reflexion de un conocido experto en la materia en España. Asi que lean informense y a asumir que hay que defender nuestra integridad como mujeres.

Una de cada tres mujeres en el mundo sufre malos tratos o abusos sexuales.

Según datos muy recientes del Foro contra la Violencia de la Mujer, el número de víctimas mortales de la violencia sexista en España se ha triplicado el último año. El informe publicado por el Foro de Población de la ONU anota que una de cada tres mujeres en el mundo sufre malos tratos o abusos sexuales. Un serio estudio sociológico promovido por CCOO concluye que una de cada seis trabajadoras españolas sufre acoso sexual.

La publicidad sexista ha generado, en el último año en España, casi 400 quejas: un 12% más que el año anterior. El más reciente informe del INE en España detecta una subida alarmante de los delitos sexuales: entre otros datos se destaca que, desde 1992, al menos 26 jóvenes han sido asesinadas con abuso sexual previo. La última, esta misma semana, una niña de 14 años en Campo de Criptana, un caso todavía bajo secreto sumarial.
Según Manos Unidas, un millón de niños y adolescentes entran cada año en el negocio de la prostitución. El Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia acaba de calificar, por primera vez, los asaltos sexuales como crímenes contra la humanidad. En fin, hace unos días el delegado del Gobierno de la Comunidad de Madrid declaraba que, si durante el año 2000 en la región los delitos en general bajaron una media del 5,53%, el número de agresiones sexuales se han duplicado sobre el año 1999.

Pido perdón por el abusivo recurso a la estadística, pero me parece de interés corroborar con datos lo que la Sociología lleva un tiempo alertando: en el cuadro de mandos de la sociedad occidental se han encendido las luces rojas de alarma en la materia. Trasladar estadísticas sin indagar en las causas sería hacer una especie de sociologismo fotográfico que todo lo plasma, pero nada analiza. Hagamos un esfuerzo de análisis sobre ellas.

Lo primero que parece advertirse es que se está produciendo aquello que Octavio Paz denominaba «uno de los tiros por la culata de la modernidad». Según el poeta mexicano: «Se suponía que la libertad sexual acabaría por suprimir tanto el comercio de los cuerpos como el de las imágenes eróticas. La verdad es que ha ocurrido exactamente lo contrario. La sociedad capitalista democrática ha aplicado las leyes impersonales del mercado y la técnica de la producción en masa a la vida erótica. Así la ha degradado, aunque el negocio ha sido inmenso». Tal vez por eso, Antonio Gala decía no hace mucho que, «en materia de sexo y dinero, ¿quién está limpio aquí?». Veamos.

Entre ocho y nueve millones de personas leen en España el periódico durante, aproximadamente, una hora al día. Treinta y un millones ven el televisor un mínimo de dos horas. El 60% de los niños en edad escolar y preescolar permanece tres horas al día frente a la pequeña pantalla. Según datos fiables, estos niños ven unos 10 casos de violencia física, tres de ellos con resultado de muerte; una serie notable de efusiones sentimentales y eróticas fuera de matrimonio; y uniones carnales descritas con bastante minuciosidad.

En Italia, con datos muy parecidos a los españoles, un grupo de padres fueron invitados para visionar una antología de la tarde televisiva de sus hijos. Al terminar la sesión, algunos sufrieron trastornos circulatorios y los más manifestaron una dolorosa incredulidad. Habitualmente no veían la televisión con sus hijos. Según Ettore Bernabei, de la International Family Foundation, la patología televisiva a que puede dar lugar este bombardeo de imágenes sería peor que los efectos de un artefacto nuclear de la serie N. Este destruye los cuerpos, pero deja intactas las cosas inanimadas. Cuando la adicción televisiva se convierte en patología no es difícil la progresiva erosión del espíritu, aunque queden incólumes los cuerpos.

Algo parecido ocurre con parte de la industria del cine. El crítico de cine norteamericano Michael Medved provocó una polémica con su libro Hollywood contra América. Esta obra, que realiza un exhaustivo estudio acerca del tratamiento que Hollywood da a temas como la religión, el sexo, la familia o la violencia, sostiene que, con demasiada frecuencia, la industria cinematográfica difunde unos mensajes opuestos a valores que el público medio aprecia: fidelidad, lealtad, pudor, etcétera. Su tesis ha suscitado comentarios dispares.

Algunos, como Peter Biskind en Premiere, la rechazaron y la calificaron de histérica. The Economist, sin embargo, coincide con la tesis de Medved. Si trasladamos estos resultados a España, puede provisionalmente concluirse que las pautas de comportamiento sexual difundidas por parte de los media, contienen una buena dosis de irresponsabilidad. De modo que se produce un curioso efecto: los mismos medios que braman contra la violencia sexual probablemente son cómplices indirectos de ella, al contribuir con sus mensajes a crear el caldo de cultivo propicio.

La propaganda mediática de la violencia y el sexo «surge de las pantallas, que hacen como si la contasen y la difundiesen pero, en realidad, la preceden y la solicitan» (Baudrillard). Un incidente ocurrido hace pocos años entre Grecia y Turquía puede ilustrar este fenómeno, que se agrava por la implacable lucha por los índices de audiencia. A raíz de las declaraciones belicosas de una emisora privada de televisión en relación con un minúsculo islote, las televisiones y las radios griegas -arropadas por la prensa- se lanzaron a una escalada de desvaríos nacionalistas. Las televisiones y los medios turcos, para no perder audiencia, entraron en la batalla. Soldados griegos desembarcaron en el islote, las respectivas flotas pusieron proa hacia esas aguas y la guerra se evitó por los pelos.

Es un ejemplo más de que el conocimiento del mundo a través de imágenes deformadas incapacita al sujeto para formas superiores de pensamiento y atrofia nuestra capacidad. Esta tormenta de imágenes hace que hoy se reflexione poco sobre el sexo. Se imagina, se sueña o se suspira con él. El sexo nos estimula o nos deprime. Pero esta tumultuosa actividad no es pensar. Como se ha dicho, «pensar en el sexo significa esforzarse en ver el sexo en su más íntima realidad y en la función a que está destinado». Desde luego es más divertido usar el sexo que pensar sobre él. Pero de vez en cuando conviene hacerlo. La historia del mundo humano ha sido la historia del dominio de la razón sobre los impulsos, sin excluir el sexo. Un descontrol masivo del mismo no parece estar dando resultados positivos.

Otra causa es la ingenua confianza en las medidas legales para erradicar el problema. El Derecho es un modesto instrumento de paz social. Pero echar sobre sus espaldas la ingente tarea de variar los comportamientos sociales una vez alterados, es olvidar que el Derecho tiene un influjo mayor mediante lo que podríamos denominar su actividad negativa. Esto es, puede contribuir a no erosionar el ecosistema familiar y social con más eficacia que a restaurarlo, una vez modificado por perturbaciones sociales. Desde luego, son necesarias las reacciones legales destinadas a reprimir los delitos contra la libertad sexual, proteger los derechos a la disposición del propio cuerpo, tutelar el consentimiento viciado en casos de abusos sexuales a menores o el derecho colectivo de exigir unas pautas morales de conducta en los delitos de exhibicionismo, prostitución, pornografía etcétera.

En Estados Unidos, se ha llegado a presentar en la Cámara de Representantes un proyecto de ley (Pornography Victims Compensation Act) en el que las víctimas de los delitos contra la libertad sexual podrían pedir indemnizaciones a la industria pornográfica. Bastaría demostrar que ella ha sido la causa que ha provocado, aunque sea indirectamente, el ataque sexual contra mujeres o niños. Justificación de los congresistas promotores: «La pornografía borra la humanidad de la víctima con mentiras tales como que las mujeres quieren ser violadas o que los niños desean sexo».

Pero estas medidas legales no llegan a la raíz del problema. El verdadero problema es, parece ser, el elevado coste que la población infantil y adolescente está pagando por los errores que los adultos hemos incorporado en el significado de la sexualidad. Esa deformación inicial (los niños tienden a imitar y desear lo que desean los adultos) se traspasa a los años de la juventud e incluso de madurez, creando el caldo de cultivo necesario para la violencia sexual. Al menos, esta es la opinión que comienza a abrirse paso en la Psicología y en la Sociología. Lo cual es compatible con que, en un amplio reportaje sobre la revolución sexual en EEUU, la revista Time acabe de dictaminar su declive. Efectivamente, la llamarada de los 60 acabaría apagándose con desencanto en los 90.

Muchas personas comienzan a descubrir los tradicionales valores de la fidelidad, el compromiso mutuo y el matrimonio. En las encuestas entre estudiantes crece el número de los que exigen que haya amor y una relación estable para justificar las relaciones sexuales. Por ejemplo, según un estudio sobre los valores de los universitarios realizado por la Universidad Complutense (marzo del 2000) el 65,3% de los universitarios considera «imprescindible» la fidelidad sexual a la pareja. Cifra que se eleva al 73,1% cuando se trata de universitarias.

Pero esta nueva actitud no significa, sin más, un retorno al equilibrio. La revolución sexual ha sido absorbida en buena parte por la cultura, y aunque, por eso mismo, ha dejado de ser algo nuevo y atrayente, lo cierto es que ha dejado una huella profunda que ha llevado de la exaltación del sexo a su trivialización y, de ahí, al desencanto. Existe todavía una hipertrofia de la afectividad en la que el fluir de los impulsos se convierte en la estrella polar que guía el comportamiento humano. Esta mezcla de inmadurez afectiva e hipersentimentalismo provoca un desequibrio anímico que desemboca en la tendencia a entablar relaciones interpersonales basadas tan sólo en el egoísmo. Quizá por ello todavía la necesidad de sexo duro, y en dosis cada vez mas altas, se ha convertido -en determinados sectores que aún viven la resaca de ese fenómeno de dependencia. Es muy sintomático que comiencen a proliferar, discretamente, tratamientos médicos de deshabituación sexual.

¿Cuál es el capital social del que disponemos para atajar estas causas de violencia sexual? Si estamos a los índices que propone Fukuyama para medirlo en las sociedades occidentales, el activo está disminuyendo de forma alarmante. Desde instancias diversas se sugiere un esfuerzo combinado de reconstrucción social en el que intervengan todas las fuerzas sociales: Estado, sociedad civil, religión y poder mediático. Tal vez debamos comenzar por la escuela y la familia en un esfuerzo de verdadera socialización de los valores.

Reducir el sexo a mera genitalidad es sembrar las semillas de la violencia sexual, y provocar a la larga actitudes de riesgo. No se trata de dramatizar más de la cuenta. Se trata de aplicar la sensatez. También en esta materia.

domingo, 1 de agosto de 2010

La mujer del Nuevo Siglo

La mujer se enfrenta a retos cada vez mayores, toda vez que es más exigente su presencia en el proceso de empoderamiento que se ha ganado a través de la historia.

La mujer ha jugado un rol histórico todavía no mesurado, pero decenio a decenio ha logrado trastornar el orden social tradicional. Esto hace que su personalidad, haya tenido cambios en su forma física y actitudes; hoy en día las mujeres presentan circunstancias médicas similares a las de su compañero.

Todos estos cambios socioculturales, conllevan a las alteraciones que sus conquistas han desatado sobre su personalidad femenina.

Desde el comienzo de lo que conocemos como humanos, el género masculino se identificó por ser el proveedor de la familia, mientras que la mujer cuidaba de él y de la cría de ambos. La religión jugó papel importante en el occidente donde los principios son patriarcalistas.

En el libro de Moisés (Génesis) vemos como se crea un hombre cabeza de la economía, del poder, de la defensa, y de la representación social en la posición de padre y esposo y contrapone el papel de la mujer centrada en la familia, como elemento subordinado y que satisface las necesidades del hombre.

En América, tenemos el resultado de la relación de los géneros en Grecia, Roma y Germanas, culturas árabes, africanas, españolas, que se amalgamaron con nuestras propias culturas indígenas dando como resultado un complejo cultural con esta gama de matices que obedecen al enlace entre hombres y mujeres, en el proceso de colonización de América.

En las últimas décadas los hombres han experimentado muchos cambios. Durante los años cincuenta era "aceptable" que fueran insensibles, que no tuvieran contacto con sus sentimientos; y si bien se agobiaban por la presión de mantener un hogar, no permitían que sus esposas también tuviesen trabajo; por lo tanto en esta época empezó a aumentar el madresolterismo, las viudas pobres; esto hace que en forma silenciosa la mujer fuera penetrando los diferentes campos para su subsistencia y la de su progenie; empieza a educarse, a emigrar del campo a la ciudad, avanza lentamente pero con paso certero hasta obtener reconocimiento y equipararse al hombre en derecho y obligaciones.

Al final de los años 60´s y comienzos de los 70´s muchas de las mujeres experimentaban un creciente descontento con las restricciones de los estereotipos genéricos y rígidos; situación que cuestionó la distinción tradicional del: hombre para Cultura y mujer para Natura, ya que se rompe con esto los cabos de amarre y se sitúan en los mismos parámetros en una sociedad para dar albergue a los dos; con el mismo estatus en el ejercicio de las funciones ya no discriminadas por género.

De aquí parte que el hombre de hoy día (mujer y hombre) se desempeñen como individuos de la ciencia, el arte, la técnica, el placer, la vida misma en configuraciones distintas del ayer.

La ciencia moderna entonces clasifica cuatro aspectos fundamentales: el perfil psicoantropológico de la mujer, los aspectos médicos especiales, aspectos de salud mental, y temas de actualidad.

Podemos pensar desde el campo de la cultura, que las presiones laborales son causantes parciales de muchos desajustes, entre los cuales puede agregarse el intento femenino de asumir una imagen similar a la de su compañero, para desempeñarse en la sociedad y ser reconocida igualitariamente con él.

Dos temas más abren alternativas acerca de las diferencias marcadas en el proceso de sociabilización y crianzas con distingos por género. Recibe la mujer un déficit de atención con relación al género masculino en las zonas rurales y en las capas medias patriarcales. Finalmente, la respuesta sexual femenina abre horizontes a la salida libre de la mujer a la sexualidad plena.

Ha sido un proceso difícil de superación que la mujer ha tenido que afrontar en contra de las antiguas normas sociales para poder vivir a plenitud con su pareja, para dar estabilidad a su familia sin contrapuestos sentimientos ancestrales.

Veamos a la mujer en su fisiología: menarquia _ embarazo _ parto _ puerperio _ lactancia y menopausia. Todas estas etapas evolutivas fisiológicas han sido en su momento cuestionadas por el género masculino. Dismenorrea por faltas en el trabajo, puerperio y lactancia (90 días de incapacidad) y la menopausia, (porque veían al género femenino como incapaz de desenvolverse en el trabajo dadas las manifestaciones físicas, emocionales, con el entorno, con la familia, con la sociedad que percibe la pérdida hormonal como un estado de subvaloración, en esta etapa de su ciclo vital; claro está que todo esto corresponde a traumas del pasado, ya que hoy en día mediante una moderna y oportuna consulta y medicación se evita el calvario que vivió toda mujer madura de las generaciones precedentes y pasa a redimirla del influjo de apreciaciones culturales actuales.

Se enfatiza aquí que un tercio de nuestras vidas estamos en menopausia, época en que la mujer ha alcanzado la suficiente madurez, que le permite moverse activa e independientemente en el campo que labora, con propiedad, entendimiento y capacidad porque tiene menos tensión, ya que ha cesado en la gran mayoría la época de la crianza de sus hijos, es justamente la época en que viene el disfrute verdadero con su pareja y el real bienestar de la familia.

La mujer es un ser especial, así lo manifiestan poetas, filósofos, enamorados, esposos, padres e hijos. En la mujer se conjugan los sentimientos, los valores y una visión especial del mundo. En ella interactúan los ciclos hormonales, la diferenciación cerebral, el temperamento y las influencias culturales para poder emplear las alas que le permiten volar hacia el infinito del deseo y la imaginación.

El competir por el rol con el hombre trae consecuencias funestas para su salud, hemos visto cómo entre 1935 y 1965 la mujer ha incrementado el consumo de alcohol y cigarrillo, del 18% al 34% respectivamente, y con él ha aumentado la incidencia del cáncer bronco-pulmonar, así mismo se ha aumentado la incidencia de accidentes cerebro- vasculares e infarto de miocardio.

Asi que mujeres un consejo, a cuidarse mucho. No olvidar en ningun momento que somos mujeres y muy diferentes al hombre, manten una vida sana, sin vicios, come bien balanceado, toma agua suficiente , realiza ejercicios y consientete todo el tiempo. Ese es el secreto para vivir en un mundo globalizado.